La reina Cleopatra utilizaba piedras magnéticas en su corona para mantenerse joven, bella y con vitalidad. Es la Leyenda que se ha transmitido desde la cultura egipcia milenaria.
Cleopatra, presumida emperatriz, escondía en su tiara un imán para retrasar el envejecimiento. O eso se interpreta en algunos pictogramas. Y Magneto, el archienemigo de los X-Men, controlaba a las personas alterando los flujos magnéticos que recorren el cuerpo humano. Desde Galeno y sus piedras imantadas, la magnetoterapia (aplicación de ondas magnéticas de baja frecuencia con finalidad terapeútica) está asociada a la salud humana. Los campos magnéticos, controlados por un fisioterapeuta, aceleran la curación de roturas, fisuras o hematomas. Al someter a alguien a un campo magnético se favorecen los procesos metabólicos y la recuperación de fracturas. Además, como consecuencia de su utilización, la mente se relaja y desciende el nivel de estrés.