ANATOMÍA PATOLÓGICAORTODOXA

ANATOMÍA PATOLÓGICAORTODOXA

Para entender la anatomía patológica del fenómeno tumoral debemos tener en cuenta los conceptos anatómicos ortodoxos de la estructura celular y en especial de las nucleoproteinas; porque es ahi donde se genera la distorsión de la información de la división celular.

Como sabemos, la glucosa es la molécula que da origen a la estructura de la nucleoproteína en sus dos formas: ribosa y desoxirribosa, que a su vez generan un ácido Ribonucleico y acido Desoxirribonucleico y estas estructuras aparentemente simples son las que generan y guardan toda la información celular.

Las cadenas de nucleoproteínas tienen configuración semejante y repetitiva -amino y carboxilo- pero su proporción es diferente ya que las cadenas de ácido ribonucleico, que guardan la información estructural, abarcan el 25% del contenido nuclear; en cambio las de ácido Desoxirribonucleico que guardan la información genética son mucho más abundantes y alcanzan hasta un 75% del contenido nuclear.

Todas las estructuras proteínicas nucleares, junto con el nucleolo, están protegidas por una membrana que las aísla del citoplasma y de todas las estructuras naturales como la red citoplasmática y sus corpúsculos que a su vez las aíslan del medio ambiente y le procuran todos los elementos para su metabolismo, asociación y reproducción natural.

Los elementos que pueden llegar hasta la estructura intima del núcleo celular y alterar su conducta deben ser virus porque solamente ellos son capaces de:

1.- Ser aceptados por las células ya que, como sabemos, los virus son porciones de nucleoproteínas que se desprenden del núcleo celular de células infectadas e infestadas por ellos mismos o durante su muerte.

2.- La reproducción celular no se interrumpe; sólo se modifica; pero, como hemos visto, las nucleoproteínas de ADN no son capaces de alterar las manifestaciones genéticas (clonación) sino sólo de modificar sus códigos; son principalmente las nucleoproteínas de ARN las encargadas de estos fenómenos atípicos y arrítmicos de división celular, porque al ingresar al núcleo celular desequilibran la producción de ADN vs. ARN.

Una vez alterado el código genético e iniciada la reproducción atipica y anormal de las células infectadas se inicia la reproducción de células y la conformación del tumor y de todas sus consecuencias metabólicas y de sus manifestaciones funcionales y anatómicas; así como de sus repercusiones a nivel orgánico, psicológico, sofrológico y social.

Nuevamente, y teniendo en cuenta el concepto de «Par Biomagnético» es que podemos entender que son los virus estructurales o metabólicos los encargados de la producción del fenómeno tumoral porque gracias a la identificación energética de los microorganismos patógenos es que pude entender que las asociaciones de estos elementos son las que producen las diversas manifestaciones tumorales y que pueden resumirse en ocho grupos a saber:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  1. Infiltrados

 

  1. Quistes

 

  1. Abscesos

 

  1. Displasias

 

  1. Neoplasias benignas

 

  1. Neoplasias malignas

 

  1. Metástasis

 

  1. Necrosis sépticas

Se acepta que existen tres tipos de ARN

 

1.- Informativo

 

2.- Transmisor

 

3.- Inerte

 

 

ARN INERTE

RIBOSOMAS

 

IRRITACION

AXONAL

 

ARN TRANSMISOR

VIRUS

ESTRUCTURAL

AGRESIÓN

NUCLEAR

 

 

ARN INFORMATIVO

VIRUS

ESTRUCTURAL

RESONANCIA CON

BACTERIA PATOGENA

 

 

 

 

SINTOMATOLOGIA

BACTERIANA

 

CÁNCER

 

DOLOR

 

 

Se acepta que las mutaciones genéticas atípicas, son la base del tumor pero ¿qué produce esas supuestas mutaciones?; ya que dichas sutancias genéticas convierten una célula buena -aunque generalmente indiferenciada-, en una célula maligna que tiene como característica una reproducción anormal hasta conformar el tumor, pero, aún en estas condiciones el histopatologo puede identificar el tipo de célula alterada; es decir, que se altera su reproducción pero se conserva su morfología esencial.

El tumor empieza a crecer y los tejidos invadidos le proveen del soporte sanguíneo y nutritivo que requiere en su metabolismo atípico; es decir que el mismo organismo acepta en principio su presencia.

De acuerdo a la conducta biológica del tumor, los tejidos aportan capilares y nutrientes, supuestamente porque el tumor genera señales bioquímicas que existen y ordenan su auto-reproducción a lo que se conoce como angiogenesis, que cuando se hace visible, mesurable y clínicamente evaluable, pueden haber ya pasado años de su presencia patógena en el organismo.

Una vez que la red sanguínea se establece junto con el tumor, permite no sólo la nutrición del mismo sino la difusión de células anormales a otros tejidos, pero ahora la pregunta que se antoja hacer es que ¿cualquier célula cancerosa puede llevar información a otros órganos o tejidos?, o ¿acaso las células pueden reproducirse en otros órganos ajenos a ellas?

Estas consideraciones, supuestamente responsables de la formación y crecimiento tumoral, aparte de ignorar el comportamiento celular inicial presumen tan solo la existencia del flujo sanguíneo en la nutrición, el soporte y la propagación tumoral en el cáncer, dejando a un lado los sistemas linfático y humoral que como veremos después también tiene ingerencia y responsabilidad en el fenómeno tumoral.

La anatomía celular nos permite entender todos sus componentes tanto de membrana como de citoplasma y, por supuesto, del núcleo que es dónde se genera el fenómeno de reproducción anormal de la célula cancerosa; pero, de acuerdo a las teorías ortodoxas las células anormales se empiezan a alterar cuando los receptores de los factores de crecimiento se alteran y esos provocan la división incontrolable.

La excitación de los receptores activa la formación de proteínas dentro del citoplasma celular y una de esas proteínas – varias-, transmiten la señal de crecimiento anormal dentro del núcleo usando como mensajero a otras proteínas en ciertos tipos de cáncer.

Cuando estas proteínas son inyectadas al núcleo celular, se inicia la reproducción celular anormal y se altera la conducta de los cromosomas y se genera el tumor maligno.

Estas teorías, de la supuesta generación de células atípicas, es descriptiva pero no satisface la génesis del fenómeno tumoral y, como siempre, deja a la imaginación todos los eventos intermedios, pero además nos da una imagen celular inerte, sin mecanismos de defensa y de autodefensa, de generación y regeneración, de orden, de ordenación; es decir, de vida.

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