El Fenómeno Tumoral

ANATOMÍA PATOLÓGICA

Existen, así mismo, comunicaciones recientes que hablan especialmente de los factores de crecimiento tumoral que juegan, según los autores, un papel central en la regulación de los procesos celulares. La importancia fisiológica de estos factores se asocia a su presencia tanto en las fases de desarrollo embrionario como en los tejidos con un alto recambio de los componentes celulares; así como durante los procesos de regeneración y remodelación tisular.

Los efectos celulares de estos factores se transmiten al interior de la célula a través de receptores específicos de membrana que al unirse a ellos activan una cascada de señales intra celulares, capaces de influir sobre los mecanismos que controlan la proliferación celular y la expresión de diversos genes.

Las alteraciones en los niveles de secreción o en los procesos de transducción de los factores de crecimiento se han correlacionado en caso de fibrosis, hiperplasia y en los de crecimiento descontrolado de neoplasia. Como quiera, no son estos factores tampoco los que determinan el proceso tumoral, sino que junto con todo los demás factores, coadyuvan a su desarrollo y estabilidad.

Sólo los virus estructurales o metabólicos con pesos altísimos tienen la suficiente energía para traspasar al citoplasma y llegar al núcleo celular e iniciar el proceso de irritación, excitación y alteración cromosómica; pero también es importante hacer saber que como todo virus, presenta una gran composición proteínica en la cápside, que al impactar en la membrana celular queda adherida a ella reforzando su estructura; no así en la célula indiferenciada en donde la membrana celular es virtual ya que no ha madurado; el caso de un huevo de ave (célula) que dentro del órgano reproductor es muy ductil y sensible y fuera de él se vuelve duro y firme y soporta la agresión del medio ambiente hasta el límite de la cocción a más de 100° C.

 

Una vez perforada la membrana celular y el tejido citoplasmico y la membrana nuclear, es fácilmente invadido el nucleo de la célula por factores que por sus agresiones, consiguen la alteración irreversible de los nucleótidos y por lo mismo de la división y de la reproducción celular, y es el caso de que los factores de agresión de membranas, como la insulina o la cortisona, facilitan la entrada de otros factores de agresión como a los radicales libres o los factores de crecimiento anormal celular.

Una vez establecido el patrón fisiopatológico del «verdadero fenómeno tumoral por cáncer”, pensé que lo que no se ajustara a dicho patrón podría no ser cáncer» y constaté como segunda opción patógena la asociación de bacterias a un «virus patógeno» con el resultado siempre semejante de producción de «tumor benigno» llámese osteoma, lipoma, condroma, adenoma, papiloma o cualquier otro que por su ubicación recibe la denominación afin al tejido. Dento de este mismo grupo se pueden incluir los tumores que se producen por la asociación de una bacteria patógena que no es el Mycobacterium leprae y un virus patógeno; en estos casos, el tumor es de características más retráctiles; es decir pequeños y de consistencia más firme y que denomina «quiste».

Por medio de los estudios histológicos, se constata y se define el tipo de tumor, ya sea maligno o benigno, y una de las observaciones que indican mayor malignidad tumoral es la presencia de celulas epiteliales indiferenciadas; ahora entiendo se trata de un mecanismo de regeneración tisular; ya que el organismo reconoce que en el sitio de la manifestación tumoral, se están utilizando desordenadamente las células que, normal y regularmente confluyen, por lo que envía más el tumor y el patólogo lo reconoce como de extrema malignidad cuando en realidad se trata de un proceso de reparación tisular fallido.

 

 

 

De cualquier forma, se genera en forma inadvertida el fenómeno tumoral que por su manifestación puede catalogarse como:

 

* Hipertrofia

* Hiperplasia

* Metaplasia

* Displasia

* Neoplasia benigna

* Neoplasia maligna

 

En razón de que solamente se reconoce el fenómeno posterior a su aparición y manifestación anatómica, ignorando hasta la fecha su etiología, sólo se consigue su definición que sin duda satisface al médico clinico para justificar tanto el diagnóstico como el posible tratamiento y por supuesto el pronóstico.