Patógenos

Clostridium Perfringens

  • DESCRIPCIÓN

 

Clostridium perfringens es una bacteria anaeróbica Gram-positiva, inmóvil y formadora de esporas. Es el único género anaerobio esporulado que produce infección la naturaleza. Las enfermedades causadas pueden ser fatales. Es el tercer indicador de contaminación fecal de las aguas. Pertenece a la familia de las bacillaceae y al grupo de los Clostridiums que agrupa a unas 60 especies. Hay varios tipos de Clostridium perfringens:

 

  • Clostridium perfringens A
  • Clostridium perfringens B
  • Clostridium perfringens C
  • Clostridium perfringens D

 

  • FORMA DE CONTAGIO

 

Las intoxicaciones alimentarias se producen cuando se cocinan inadecuadamente productos protéicos cárnicos y a veces vegetales que contienen esporas y luego se enfrían lentamente. Las esporas supervivientes de la cocción germinan durante el enfriamiento y dan lugar a las formas vegetativas. Tras la ingestión las formas vegetativas producen endosporas debido al ambiente alcalino del intestino delgado. Este proceso de esporulación también origina la elaboración de una enterotoxina intracelular.

 

  • HÁBITAT

 

Se encuentra en los intestinos de los seres humanos y de varios animales homeotermos, en el suelo, en el agua, en los alimentos (sobre todo en las carnes que no están bien cocinadas), entre otros.

 

  • ENFERMEDAD

 

Produce toxinas que pueden causar enfermedades como la enteritis necrótica o la gangrena gaseosa. En la gangrena gaseosa, el clostridio provoca destrucción en los tejidos infectados si persiste. Esto es provocado por la liberación de exoenzimas específicos que atacan a las moléculas constituyentes de los tejidos de animales: fosfolipasas, hemolisinas, colagenasas, proteasas., que provocan la putrefacción del tejido acompañada de una producción de gas, y de ahí su nombre (“gaseosa”). La solución, llegado este nivel, es la amputación de la zona afectada; de no ser así la infección suele acabar con la muerte del animal (cerdos, pollos, caballos, humanos…). .

 

  • PUNTOS DÉBILES

 

Evitar cocinar los alimentos en grandes cantidades, higiene adecuada en la manipulación, enfriamiento y refrigeración adecuadas, evitar cocinar con mucha antelación. Refrigerar inmediatamente los alimentos cocinados para evitar el crecimiento de las células vegetativas y recalentar los alimentos previamente conservados a una temperatura interna nunca inferior a 75 °C. Se destruye con temperaturas superiores a 121°. La reposición de líquidos y electrolitos es la única medida terapéutica que hay que instaurar. Tiene un buen pronóstico ya que la enfermedad es autolimitada y los síntomas suelen remitir en 24 horas. La mortalidad es prácticamente nula.

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